*[especial] sónar festival: Crónica viernes _por @brasoriol #sonar2013

sonar chherAUTOR: ORIOL BRASÓ

Empezamos el viernes, cómo no, refugiándonos del calor que cada día deja al pincha de turno de primera hora con un vacío delante de la cabina, con el público en los laterales sombreados. Al barcelonés BeGun no le importó. Tenía dos horas de SónarVillage para él y no tenía pensado desaprovechar ni medio segundo. En el SonarHall -este escenario es un fabuloso viaje al centro del sonido-, se estaba fresquito, pero los también barceloneses ZA! convirtieron el escenario en puro fuego, a base de ruido eléctrico, actitud free-jazz y sentido del humor anti-todo.

La tarde discurrió entre la chicha y la limoná. La chicha, como siempre, en el SonarDome, con el ruso DZA -sesión lúdica con una especie de mando de la Wii para efectos, un iPad y demás gear- y el holandés Palmbonen -Moroder a cámara lenta y todo el respetable sentado-. La limoná, en el SonarVillage, con las islandesas Sisy Ey -versión house de la típica banda que ameniza una cena-, y los ingleses Foreign Beggars -con un grime que skrillexaba un poco-. Había ganas pues, de Matthew Herbert.

Herbert y, por fin, un poco de Alemania

Herbert había dado por la tarde una conferencia sobre su nuevo puesto como director del histórico y reactivado BBC Radiophonic Workshop, estudio de grabación de la radio pública inglesa en su día formado por un longevo grupo de compistores, pioneros anónimos de la electrónica al componer las sintonías y melodías de la radio desde 1958 -¡Hallo Kraftwerk!-. En su set como DJ ofreció ese característico house roto de sus días de gloria. Sonrisas entre los más veteranos.

“El fútbol son 11 contra 11 y siempre gana Alemania”, dijo Gary Lineker. Pues bien, en la música electrónica pasa lo mismo. Al viernes por la tarde sólo le faltó Angela Merkel paseándose por el Village -como hizo Jordi Pujol hace unos años- comprobando el estupendo estado de salud de uno de sus productos culturales estrella. Y es que AtomTM, Diamond Version, Siriusmo y Modeselektor hicieron las delicias tanto del festivalero con gusto por lo experimental como del ravero ocasional. Un hit emocional: “Rusty Nails” en la caída del sol.

kraftwerk-03-29-620x465Sónar by Night, abarrotado by la fiesta 

A veces, cuando entramos en el Sónar de noche, nos volveríamos atrás al minuto. Cuesta ubicarse, hay pocas barras y colas importantes en todas, y cada año más gente, moviéndose por todos lados, en todas las direcciones. Fue obligado recordar entre el corrillo de habituales -y en el correspondiente tono cascarrabias- cuando en el Sónar de Noche siempre había metros libres más al fondo, o cuando actuaban gente como Isolée o Luomo. Please, los que también se encuetren en la zona gris que hay entre el joven atleta de la fiesta y el acreditado con refugio en la zona VIP, make some noise.

Kraftwerk. “Hay que ver a Kraftwerk” decía una joven que ha venido a ver a Skrillex. Esta es la conexión que intenta establecer el Sónar y vaya si se establece. Pero el SonarClub se enciendió de verdad con Baauer, el más sutil de todos los que vendrían después -Major Lazer, Skrillex, Diplo-. Un grupo de americanos nos obligó a dar pases de breakdance en su círculo. 

Zapatilla de marca

Ver a un grupo indie con el escenario petado y con el púbilico coreando el último tema accapella –Two Door Cinema Club, “What You Know”- nos demostró que también hay espacio para el jolgorio etílico, más allá de la química imperante. Hurra. Teníamos marcados a los DJs Oneman y Antal como must, ya que eran la apuestas seguras en lo que a referentes más elevados se refiere. Aun con los autos de choque delante, el holandés Antal se ciñó a Chicago y Detroit. Otro hurra. Por su parte, Maya Jane Coles continuó con la zapatilla de marca -vocecitas que entran y salen cada vez que el discurso se pasa de alemán-.

Y por zapatilla la de Objekt y Karenn, que nos dejaron del lado malo de la selección natural. “Hay que ver a Skrillex, al menos un rato”, decía el fan de Kraftwerk. Esta vez somos nosotros los que perdemos la conexión. El “me piro, mañana quiero ver cosillas en el Sónar de Día” siempre te deja en buen lugar. Cuentan las crónicas que el amigo apareció con la camiseta del Barça mientras sonaba “Barcelona” de Mercury y la Caballé. Igual con un poco de suerte en el taxi suena “Tessio”.

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